viernes, 22 de agosto de 2014

Sobre inseguridades inútiles.

Para que esto sea más sencillo, llamemos a la protagonista de esta historia Beetlebum.
Era la típica chica que tenía miedo de todo esto del amor, en un sentido figurado claro está.
Sorprendentemente se enamoró de alguien sin cara, para que lo entendáis. Pero qué tendrá que ver el físico con los sentimientos ¿no?
Al otro extremo de los muchos kilómetros que las separaban tenemos a alguien a quien llamaremos 13
13 era la inseguridad personificada, en cierto modo, se parecían entre ellas más de lo que creían.
Remontemos esto a la noche del 31 de diciembre.
Nos situamos en la típica fiesta-en-casa de nochevieja, con música infernal, gente de diecisiete años y alcohol (y My Chemical Romance de fondo, vaya).
Pues a nuestra querida Beetlebum no se le ocurre otra cosa que ponerse en contacto con 13, lo necesitaba. Esta chica tenía una habilidad especial, tan especial que estuvo tocando la guitarra y cantando entre una veintena de adolescentes bebidos solo para decirle a 13 que aunque no pudiera tener lo que quisiera, siempre la podría tener a ella.
Pero comenzaron las conversaciones inacabadas, las inseguridades, los miedos y todas esas cosas que solo pueden joder una relación.
Aún así todos sabíamos que esta historia era de las de verdad, de las que acabas escribiendo en un blog de tonterías.

Saltemos estos meses y vayamos hasta ¿mayo?

Bueno, Beetlebum superó todos sus miedos infundidos al rechazo y al olvido y decidió redactar la carta más importante de su vida. Una cara de sentimientos, con lo duro que es confesar las cosas ella reunió todo el valor necesario y decidió hacer lo que todos llevábamos tanto tiempo esperando.
Esta carta fue como un profundo secreto de unas tres páginas por delante y por detrás. Ni si quiera su mejor amiga pudo leerla, pero se trataba de que 13 supiera que en realidad era correspondida, y tan correspondida.

Pasaron los días, pasaron más días, y unos cuantos más después.
Beetlebum estaba realmente atacada por los nervios y las inseguridades de nuevo, qué idiota.
Por supuesto 13 recibió la noticia, aunque no supo ni como reaccionar, era la primera vez que le pasaba algo así de especial. Ni siquiera podía creerlo ''¿lo de la carta es en serio?"
Y después de tantos meses sucedió. Beetlebum se presentó tantos kilómetros lejos de su casa para poder hacer lo que tantos meses llevaba deseando.
Fueron las mejores dos semanas de sus vidas, y cómo no iban a serlo. Ninguna de las dos podían creerlo, pero las noches que pasaron entrelazadas fueron como un sueño.
La despedida fue terrible, pongámosle de fondo ''Feel Good Ink".

Y digamos que nuestras protagonistas aún se echan de menos y sueñan con estar la una con la otra, aunque es inevitable que en breves estos sueños se vuelvan a cumplir. El amor no entiende de situaciones.

Me despido diciendo que esta es de las pocas historias bonitas que vais a leer por aquí (y que hayáis visto nunca).