lunes, 8 de septiembre de 2014

Vivir no es tan fácil con los ojos cerrados.

¿Qué hacer cuando vives en el engaño?
Cuando la verdad ha sido ocultada durante tanto tiempo.
¿Cómo se supone que debes actuar frente a las mentiras y falsedades cuando estas provienen de esa persona que tanto te importa? 
De LA persona.

Esta es, pues, la historia de alguien tan inocente que decidió confiar demasiado (pronto).
Cuando eres joven no llegas a pensar seriamente las posibles consecuencias a las que puedes enfrentarte atando a alguien en tu interior.

¿Cómo se supone que debes actuar frente a las mentiras de la primera persona a la que dejas ser tan importante como tú mismo en tu vida?
¿Cómo aceptas que ha estado todo este tiempo ocultan la triste verdad?
Lo cierto es que la situación era bastante complicada como para darse cuenta de ciertas cosas. Pero quién se hubiera imaginado que estaba ocultando la persona que realmente era.
La verdad es que la protagonista de esta historia fue tan inocente al principio de esta que nadie se creería lo que cambió, y vaya que si lo hizo: en el momento que descubrió la red de mentiras sobre la que caminaba decidió sacar de su vida y su interior a ese impostor de tal calibre.
Fue tan fuerte como yo jamás lo hubiera podido ser.
Pero, ¿Creéis que ella estaba bien?
¿En serio alguien piensa que aceptó que estaba viviendo una mentira tan tonta y continuó siendo la misma?

Por supuesto que no.

Todos los meses, las lágrimas, sentimientos de dolor, de auto-odio, golpes, daños, recaídas, sufrimiento, y esos momentos en los que se hartaba de fingir no preocuparse acaban pasando factura incluso al más fuerte y valiente sentimentalmente hablando.
Al igual que las cicatrices físicas no podemos olvidas que existen las que llevamos dentro y muchas veces nos avergüenzan incluso más que las primeras.
Y por muchos tres o cuatro años que hayan pasado la cosa no cambia tanto.
Puedes llegar a pensar que actualmente es la persona más feliz del mundo, es más, a veces realmente lo es, pero en lo más profundo de sus sentimientos y pensamientos siempre vamos a toparnos con el dolor, el miedo y las inseguridades.

Pensadlo así, todos estamos asustados.




viernes, 22 de agosto de 2014

Sobre inseguridades inútiles.

Para que esto sea más sencillo, llamemos a la protagonista de esta historia Beetlebum.
Era la típica chica que tenía miedo de todo esto del amor, en un sentido figurado claro está.
Sorprendentemente se enamoró de alguien sin cara, para que lo entendáis. Pero qué tendrá que ver el físico con los sentimientos ¿no?
Al otro extremo de los muchos kilómetros que las separaban tenemos a alguien a quien llamaremos 13
13 era la inseguridad personificada, en cierto modo, se parecían entre ellas más de lo que creían.
Remontemos esto a la noche del 31 de diciembre.
Nos situamos en la típica fiesta-en-casa de nochevieja, con música infernal, gente de diecisiete años y alcohol (y My Chemical Romance de fondo, vaya).
Pues a nuestra querida Beetlebum no se le ocurre otra cosa que ponerse en contacto con 13, lo necesitaba. Esta chica tenía una habilidad especial, tan especial que estuvo tocando la guitarra y cantando entre una veintena de adolescentes bebidos solo para decirle a 13 que aunque no pudiera tener lo que quisiera, siempre la podría tener a ella.
Pero comenzaron las conversaciones inacabadas, las inseguridades, los miedos y todas esas cosas que solo pueden joder una relación.
Aún así todos sabíamos que esta historia era de las de verdad, de las que acabas escribiendo en un blog de tonterías.

Saltemos estos meses y vayamos hasta ¿mayo?

Bueno, Beetlebum superó todos sus miedos infundidos al rechazo y al olvido y decidió redactar la carta más importante de su vida. Una cara de sentimientos, con lo duro que es confesar las cosas ella reunió todo el valor necesario y decidió hacer lo que todos llevábamos tanto tiempo esperando.
Esta carta fue como un profundo secreto de unas tres páginas por delante y por detrás. Ni si quiera su mejor amiga pudo leerla, pero se trataba de que 13 supiera que en realidad era correspondida, y tan correspondida.

Pasaron los días, pasaron más días, y unos cuantos más después.
Beetlebum estaba realmente atacada por los nervios y las inseguridades de nuevo, qué idiota.
Por supuesto 13 recibió la noticia, aunque no supo ni como reaccionar, era la primera vez que le pasaba algo así de especial. Ni siquiera podía creerlo ''¿lo de la carta es en serio?"
Y después de tantos meses sucedió. Beetlebum se presentó tantos kilómetros lejos de su casa para poder hacer lo que tantos meses llevaba deseando.
Fueron las mejores dos semanas de sus vidas, y cómo no iban a serlo. Ninguna de las dos podían creerlo, pero las noches que pasaron entrelazadas fueron como un sueño.
La despedida fue terrible, pongámosle de fondo ''Feel Good Ink".

Y digamos que nuestras protagonistas aún se echan de menos y sueñan con estar la una con la otra, aunque es inevitable que en breves estos sueños se vuelvan a cumplir. El amor no entiende de situaciones.

Me despido diciendo que esta es de las pocas historias bonitas que vais a leer por aquí (y que hayáis visto nunca).